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Área Forense
Guardia y custodia de menores.
Interferencias parentales (síndrome de alienación parental).
Determinación de secuelas psicológicas tras un accidente.
Valoración de la imputabilidad.
Violencia de género, valoriación de secuelas.
Acoso escolar, bullying, valoriación de secuelas.
Acoso en el trabajo, mobbing.
Incapacidad laboral permanente, trastornos psicológicos.
La credibilidad en el testimonio de menores.

INFORMES PSICOLÓGICOS JUDICIALES

INTRODUCCIÓN

La función del psicólogo forense es asesorar a los profesionales del derecho (abogados, jueces, fiscales...) mediante el llamado el informe pericial en el profesional hace sus consideraciones y llega a sus conclusiones sobre aspectos sobre el motivo de la pericial. Las consideraciones y conclusiones las haces haciendo uso de los instrumentos, técnicas de su propia ciencia, esto es la psicología jurídica o forense.

Una vez emitido el informe y en seno del juicio, deberá ratificarlo y someterse a las aclaraciones de las partes.

Áreas de Intervención

Áreas de intervención de la psicología forense:

  • Guardia y custodia de los menores (capacidad de los cónyuges) ante juzgados de familia en casos de separación y divorcio.
  • Interferencias parentales (Síndrome de alienación parental).

Los procesos de separación generan múltiples comportamientos nocivos para el equilibrio psíquico de los hijos de padres divorciados. Máxime si la pareja involucra a los niños en el seno del conflicto, lo cual puede acarrear un impacto negativo en ellos, hasta el punto de que puede hablarse en estos casos de un porcentaje superior al 25 % de deterioro irreversible de las relaciones de los menores con uno de sus dos progenitores.

El efecto producido por las interferencias parentales, fenómeno por el cual un progenitor provoca intencionadamente el rechazo de sus hijos hacia el otro progenitor, en el contexto de una separación o divorcio o en las relaciones paterno y materno filiales, es muy elevado. Según Asunción Tejedor, ponente del curso Intervención en casos de Interferencias Parentales, que ha celebrado recientemente el Colegio de Psicólogos de Las Palmas (COPLP), existen múltiples comportamientos que pueden dar una pista de que se está ante un caso de interferencia parental. Entre otros, presentar el nuevo cónyuge a los hijos como su nueva madre o su nuevo padre, desvalorizar e insultar al otro progenitor delante de los hijos, hablar de manera descortés del nuevo cónyuge del otro progenitor, impedir al otro progenitor el ejercer su derecho de visita, tomar decisiones importantes a propósito de los hijos sin consultar al otro progenitor y amenazar con castigo a los hijos si se atreven a llamar, escribir o contactar con el otro progenitor.

Desde la aprobación de la Ley del divorcio, en 1981, muchos niños (algunos autores lo cifran en más de dos millones) han experimentado el divorcio de sus padres. Cuando estos se separan todos los miembros de la unidad familiar pasan por un periodo de estrés por los cambios que se producen en todos los órdenes de su vida. Pero, sobre todo, porque desde que la separación o el divorcio llega a los juzgados lo que era un problema familiar se traslada a un entorno judicial, en el que el progenitor alienado puede verse aún más perjudicado, porque entre él y sus hijos hay otra figura que va a tomar las decisiones por ellos, lo cual contribuye aún más al empeoramiento de las relaciones.
Desde la psicología se defiende que es importante acudir a un proceso de mediación, para evitar entre otros el problema de las interferencias parentales. Durante el curso realizado en el COPLP se han ofrecido herramientas para que los psicólogos puedan intervenir en casos de interferencias parentales, dada su complejidad, entre los que destaca la creación de programas de intervención psicológica que enseñan a los menores distintas técnicas para superar ese difícil momento.


Fuente: www.infonortedigital.com


  • Determinación de las secuelas psicológicas tras un accidente

El Trauma emocional y psicológico es el resultado de acontecimientos extraordinariamente estresante que romper la sensación de seguridad, hacer que se sienta indefenso y vulnerable en un mundo peligroso.

Las experiencias traumáticas a menudo implican una amenaza para la vida o la seguridad, pero cualquier situación que te deja sentir abrumado y solo puede ser traumático, aunque no implica daño físico. No son los hechos objetivos que determinan si un evento es traumática, pero su experiencia subjetiva emocional del evento. El más asustado e indefenso te sientes, más probabilidades hay de quedar traumatizados.

Causas de los traumas emocionales o psicológicos:

Un evento más probable es que conducir a un trauma emocional o psicológico, si:

  • Ocurrió de forma inesperada.
  • Que no estaban preparados para ello.
  • Que se sentían impotentes para evitarlo.
  • Sucedió varias veces.
  • Alguien fue intencionalmente cruel.
  • Sucedió en la infancia.

El trauma emocional y psicológico puede ser causado por un accidente horrible, un desastre natural o un ataque violento. El trauma también puede deberse al estrés continuo, incesante, como vivir en un vecindario con alta criminalidad o luchando contra el cáncer.

Suele pasarse por alto las causas del trauma emocional y psicológico:

  • Caídas o lesiones deportivas.
  • Cirugía (especialmente en los primeros 3 años de vida).
  • La repentina muerte de alguien cercano.
  • Un accidente de coche.
  • La ruptura de una relación significativa.
  • Una experiencia humillante o decepcionante profundamente.
  • El descubrimiento de una enfermedad que amenaza la vida o condición de discapacidad.

Los factores de riesgo que aumentan su vulnerabilidad ante el trauma:

No todos los eventos potencialmente traumáticos conducen a un daño permanente emocional y psicológico. Algunas personas pueden recuperarse rápidamente incluso de las experiencias más dramáticas e impactantes. Otros son devastados por las experiencias que, a primera vista, parecen ser menos molestas.

Una serie de factores de riesgo hacen a las personas susceptibles a traumas emocionales y psicológicos. Las personas tienen más probabilidades de ser traumatizadas por una experiencia estresante si ya están bajo una carga pesada de estrés o ha sufrido recientemente una serie de pérdidas.

Las personas también tienen más probabilidades de ser traumatizadas por una nueva situación si han sido traumatizadas antes - sobre todo si el trauma anterior ocurrió en la infancia.

El trauma en la infancia aumenta el riesgo de trauma futuro.

Aprender sobre el papel del trauma en los primeros años de vida:

Experimentar un trauma en la infancia puede tener un efecto grave y de larga duración. Los niños que han sido traumatizados pueden ver el mundo como un lugar aterrador y peligroso. El trauma de la infancia no se resuelve, este sentido fundamental del miedo y la impotencia lleva a la edad adulta, preparando el escenario para futuros traumas.

Causas de trauma infantil de cualquier cosa que interrumpa el sentido de protección y seguridad en un niño de protección y seguridad:

  • Un entorno inestable o inseguro.
  • Separación de un padre.
  • Enfermedad grave.
  • Procedimientos médicos intrusivos.
  • Abuso sexual, físico o verbal.
  • Violencia doméstica.
  • Negligencia.
  • Bullying

Los síntomas de trauma emocional y psicológico:

Después de un evento traumático, o traumatismos repetidos, las personas reaccionan de diferentes maneras, experimentando una amplia gama de reacciones físicas y emocionales. No hay una forma "correcta" o "incorrecta" de pensar, sentir o responder a un trauma, por lo que no se juzgan las propias reacciones o las de otras personas. Sus respuestas son reacciones normales a eventos anormales.

Los síntomas emocionales y psicológicos del trauma:

  • Shock, negación o incredulidad.
  • La ira, irritabilidad, cambios de humor.
  • Culpa, vergüenza, sentimiento de culpa.
  • Sentirse triste o sin esperanza.
  • Confusión, dificultad para concentrarse.
  • La ansiedad y el miedo.
  • Apartarse de los demás.
  • Sentirse desconectado o entumecido.

Los síntomas físicos del trauma:

  • Insomnio o pesadillas.
  • Facilidad para asustarse.
  • Carreras de latidos del corazón.
  • Achaques, fatiga.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Nerviosismo y la agitación.
  • La tensión muscular.

Estos síntomas y sentimientos suelen durar desde unos pocos días a algunos meses, desapareciendo gradualmente, pero incluso cuando se sienta mejoría pueden surgir problemas de vez en cuando por los dolorosos recuerdos o emociones, especialmente en respuesta a factores desencadenantes, como el aniversario del evento o un sonido, imagen, o una situación que recuerda la experiencia traumática.

El duelo es normal después de un trauma.

Sea o no que un evento traumático implique la muerte, los sobrevivientes deben sobrellevar la pérdida, al menos temporalmente, en su sentido de seguridad y protección. La reacción natural a esta pérdida es la tristeza. Al igual que las personas que han perdido un ser querido, los sobrevivientes del trauma deben pasar por un proceso de duelo. Este proceso, de por sí doloroso, es más llevadero si se cuenta con el apoyo de otras personas, cuidar de uno mismo, y hablar sobre cómo uno mismo se siente.

Cuándo buscar ayuda profesional por el trauma emocional o psicológico:

Recuperarse de un evento traumático requiere tiempo, y todo el mundo se cura a su propio ritmo, pero si pasan meses y los síntomas no remiten se hace necesaria la ayuda profesional de un experto en trauma.

Casos en los que es aconsejable la búsqueda de ayuda por trauma emocional o psicológico:

Tener problemas para funcionar en el hogar o el trabajo.
Sufrir miedo intenso, ansiedad o depresión.
Ser incapaz de formar relaciones íntimas.
Experimentar recuerdos terribles, pesadillas o recuerdos.
Evitar cosas que le recuerdan el trauma.
Estasr emocionalmente entumecido y desconectado de los demás.
El uso de alcohol o drogas para sentirse mejor.
Trastorno de estrés post-traumático.

El trastorno de estrés postraumático es la forma más grave de trauma emocional y psicológico. Sus principales síntomas incluyen recuerdos intrusivos o flashbacks, evitar las cosas que le hacen recordar el evento traumático, y vivir en un constante estado de "alerta roja". Si sufre este tipo de trastorno es importante consultar a un especialista en traumas.

Fuente: www.helpguide.org


  • Valoración de la imputabilidad

El concepto de imputabilidad no se encuentra definido en nuestro Código Penal, como aquel que no presente anomalía, alteración mental, intoxicación o abstinencia a drogas psicotrópicas, alteraciones de la percepción o trastorno mental transitorio (no buscado de propósito para delinquir en el momento de los hechos que afecte la comprensión de lo ilícito (capacidad cognoscitiva) o la capacidad para adecuar su conducta a dicha comprensión (capacidad volitiva).

Esto quiere decir que no es suficiente con que exista y se pruebe la existencia de un trastorno mental, sino que es imprescindible demostrar que tal alteración ha afectado significativamente la capacidad del sujeto para comprender la ilicitud del acto realizado o poder haber actuado de una forma diferente.


  • Violencia de género, valoración de secuelas

¿Qué es la violencia contra la mujer?:

La violencia contra la mujer es todo tipo de violencia ejercida contra la mujer por su condición de mujer. Esta violencia es consecuencia de la histórica posición de la mujer en la familia patriarcal, subordinada al varón, carente de plenos derechos como persona. La violencia contra la mujer presenta numerosas facetas que van desde la discriminación y el menosprecio hasta la agresión física o psicológica y el asesinato.

Produciéndose en muy diferentes ámbitos (familiar, laboral, formativo,..), adquiere especial dramatismo en el ámbito de la pareja y doméstico, anualmente decenas o cientos de mujeres son asesinadas a manos de sus parejas en diferentes países del mundo.

Al menos una de cada tres mujeres en el mundo ha padecido a lo largo de su vida un acto de violencia de género (maltrato, violación, abuso, acoso,…). Desde diversos organismos internacionales se ha resaltado que este tipo de violencia es la primera causa de muerte o invalidez para las mujeres entre 15 y 44 años.

Las Naciones Unidas en su 85ª sesión plenaria, el 20 de diciembre de 1993, ratificó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, en la que se la reconoce como un grave atentado contra los derechos humanos e «insta a que se hagan todos los esfuerzos posibles para que sea [la declaración] universalmente conocida y respetada».

Define la violencia contra la mujer en su primer artículo:

A los efectos de la presente Declaración, por "violencia contra la mujer" se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.

Las Naciones Unidas, en 1999, a propuesta de la República Dominicana con el apoyo de 60 países más, aprobó declarar el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. En Canadá se celebra el Día Nacional del Recuerdo por las Víctimas de la Violencia contra la Mujer, el 6 de diciembre, en conmemoración de la masacre de la Escuela Politécnica de Montreal.

¿Cómo se manifiesta la violencia?:

  • Violencia física. El maltrato físico ejercido a través de golpes: empujones, patadas, correazos, quemaduras, heridas, jaladas de cabello, cachetadas. Es un maltrato que deja huella visible en el cuerpo y pueden afectar seriamente la salud de la victima.
  • Violencia psicológica. Esta forma de maltrato se ejerce a través de amenazas, insultos, subvaloración de la persona, encerramiento que la aleja de la familia y de los amigos, los celos excesivos, el incumplimiento de las obligaciones económicas, la ridiculización ante conocidos y extraños. Es un maltrato que afecta la salud mental y la estabilidad emocional de los miembros de la familia.
  •  Violencia sexual. Cuando se obliga a la mujer a tener relaciones sexuales que atentan contra su libertad y dignidad, se está ejerciendo violencia sexual. Se obliga a la persona a través del chantaje "no hay más plata para la comida, me consigo otra", a realizar prácticas sexuales con las que no está de acuerdo, toques del cuerpo sin permiso, violación de niños y niñas en el hogar, ultrajes y referencias obscenas a la sexualidad.

¿Cómo se desarrolla el ciclo de la violencia?:

Los hechos y actos violentos no se presentan de manera aislada sino que se repiten de manera constante y cada vez más intensa. En la violencia doméstica, se pueden identificar los siguientes momentos:

  • La luna de miel. Los problemas empiezan a surgir por diferentes motivos (económicos, infidelidades, alcoholismo, problemas con los hijos...etc.), sin embargo, persiste una ambiente de comprensión, amor y entendimiento que no da mayor importancia a ésta primeras manifestaciones de conflicto.
  • Acumulación de tensiones. Si no hay una relación de comunicación y diálogo que permita superar las manifestaciones del conflicto, los problemas y dificultades se van acumulando. Son frecuentes los reproches, la rabia contenida, exigencias, imposiciones y silencios prolongados. En este momento, el agredido adopta una actitud sumisa o se hace "el loco" con la situación.
  • Descarga de tensiones. Se expresa a través del maltrato físico y psicológico. El agresor libera la tensión a través del golpe, el grito, el estrujón. No sólo castiga a su víctima sino que además la responsabiliza y culpa de provocar la agresión. En las primeras oportunidades hay sorpresa, desconcierto pero cuando los episodios de violencia se vuelven reiterativos y más fuertes, la persona agredida puede volver a asumir una actitud sumisa o intentar responder con agresión.
  • Reconciliación. "yo no quería hacerlo, pero usted me obligó, perdóneme"; "le prometo que no volveré a provocarlo, no volveré a salir de la casa", son expresiones de arrepentimiento del agresor y su víctima, hay una especie de reconciliación y perdón, donde abundan las frases agradables, los gestos amables e incluso regalos y el deseo de evitar un nuevo episodio de agresión.
    En las primeras oportunidades la reconciliación puede durar largos periodos de tiempo, donde la calma y la armonía están presentes; sin embargo, si la familia no logra superar las relaciones agresivas y se siguen presentando nuevas situaciones de violencia, el tiempo de reconciliación se vuelve más corto y cualquier incidente puede desencadenar una nueva crisis.

¿Qué efectos tiene la violencia?:

La relación agresiva, cualquiera que sea su manifestación al interior de la familia, afecta el desarrollo y bienestar principalmente de las mujeres. Los modos de violencia que se producen "entre las cuatro paredes de la casa" contribuyen a la pérdida de autoestima, dignidad y autovaloración de la persona agredida.

Los actos de violencia contribuyen a deteriorar los lazos afectivos al interior de la familia y el espacio del hogar se puede convertir en el lugar más inseguro para vivir. Un ser humano violentado en el seno de su casa, puede sufir alteraciones en su salud física, se llena de temores, inseguridades, presenta estados de depresión y falta de motivación para emprender nuevas tareas; se vuelve vulnerable pues pierde su habilidad y capacidad para tomar decisiones.


  • Acoso escolar, bullying, valoración de secuelas

El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar o por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de víctimas. El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar. El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.

Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico); es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidio e incluso su materialización, consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin limitación de edad.

Fuente: Wikipedia


  • Acoso en el propio trabajo (Mobbing)

El acoso laboral o acoso moral en el lugar del trabajo, conocido frecuentemente a través del término inglés mobbing ("asediar, acosar, acorralar en grupo"), es tanto la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su lugar de trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador.

Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles en el trabajo por parte de sus compañeros (entre iguales), de sus subalternos (en sentido vertical ascendente) o de sus superiores (en sentido vertical descendente, también llamado bossing, del inglés boss, jefe). Dicha violencia psicológica se produce de forma sistemática y recurrente durante un tiempo prolongado, a lo largo de semanas, meses e incluso años, y a la misma en ocasiones se añaden "accidentes fortuitos" y hasta agresiones físicas, en los casos más graves.

Lo que se pretende en último término con este hostigamiento, intimidación o perturbación (o normalmente la conjugación de todas ellas) es el abandono del trabajo por parte de la víctima —o víctimas—, la cual es considerada por sus agresores como una molestia o amenaza para sus intereses personales (ambición de poder, de riquezas, posición social, mantenimiento del statu quo, etc.)

El término mobbing (del verbo inglés to mob, con el significado antes aludido) proviene de la etología, ciencia que estudia el comportamiento de los animales, sobre todo del campo de la ornitología, donde la conducta defensiva de un grupo de pequeños pájaros consiste en el atosigamiento continuado a un enemigo más grande, con frecuencia un ave rapaz. Estos comportamientos en la naturaleza terminan frecuentemente, o bien con la huida, o con la muerte del animal acosado por varios otros.

El científico sueco Heinz Leymann investigó el fenómeno en la década de 1980, y fue quien utilizó por primera vez el término mobbing para referirse al problema. Otros autores destacados en el estudio del acoso moral y del mobbing son la francesa Marie-France Hirigoyen y el español Iñaki Piñuel y Zabala. La incidencia poblacional del acoso laboral se calcula que se encuentra entre el 10 y el 15 % del total de los trabajadores en activo.

Diferencias con el síndrome de burn-out y el estrés:

El acoso laboral como riesgo psicosocial podría ser confundido con otra patología laboral denominada 'síndrome del quemado', o burn-out. Sin embargo no representan el mismo fenómeno, pues literalmente el burn-out significa 'estar quemado' o desgastado por circunstancias puntuales o características inherentes a la profesión o el trabajo, el cual genera en el trabajador una intensa demanda en el aspecto emocional, exigencia muy común entre maestros o enfermeras, por citar dos ejemplos. En México puede utilizarse el término 'reventado', en lugar de burn-out.

El mobbing también es confundido con el estrés y tiene paralelismos en sus manifestaciones con el acoso escolar, al que se asemeja en gran medida. En la mayoría de los casos, tanto en el acoso escolar como en el laboral, las estrategias que utilizan los acosadores o mobbers son sutiles, como se ha visto más bien de índole psicológica, pues la intención es no dejar rastro o huella del acoso. Lo que se pretende es hacer pasar al acosado, o mobbed, por incompetente o problemático y, de paso, no poder ser acusados de nada, debido a la difícil demostrabilidad de una agresión de tipo psicológico.

A tales efectos, una táctica muy común es la provocación continuada, a través de la cual se intenta que la víctima, debido precisamente a la tensión o estrés a que vive sometida, acabeexplotando y en un arranque de ira traicionándose a sí misma, bien de palabra o acto, con lo que ya se ha logrado el pretexto para el castigo o la expulsión, y así el acosador puede lavarse las manos.

En este sentido, en una reciente sentencia del Juzgado de lo Social de Santander se establece un «concepto uniforme de mobbing». Este juzgado entiende por mobbing «aquella presión laboral tendente a la autoeliminación de un trabajador mediante su denigración».

El mobbing puede desembocar en enfermedad profesional, es decir, derivada del trabajo, aunque tanto autoridades como empresas se muestran muy reacias a admitir esta circunstancia como tal.

Carácter objetivable del acoso laboral:

El acoso laboral, al producirse, siempre debe ser comprobable. A pesar de que puede llegar a utilizar tácticas muy sutiles y que las conductas de acoso llegan a tener un carácter clandestino, por no dejar excesivas huellas externas, ni contar con testigos dispuestos a revelar lo que han presenciado, el ámbito de la evaluación del acoso en el trabajo debe ser prioritariamente algo objetivo y no meramente subjetivo.

Su definición correcta implica establecer y objetivar el carácter real y fehaciente de una serie de comportamientos que, a pesar de que son habitualmente negados por quienes los practican, se pueden establecer o acreditar externamente por testigos, registros, grabaciones o documentos.

Tales indicadores objetivables muestran que el mobbing no se encuentra tan solo en una especie de mente paranoide o autorreferencial de las víctimas, sino que las conductas de hostigamiento que lo originan existen en la realidad.

Características del mobbing:

Según el profesor Iñaki Piñuel y Zabala son estrategias habituales en el acoso laboral las siguientes:

  • Gritar, avasallar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras personas.
  • Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles de cumplir, y tareas que son manifiestamente inacabables en ese tiempo.
  • Sobrecargar selectivamente a la víctima con mucho trabajo.
  • Amenazar de manera continuada a la víctima o coaccionarla.
  • Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin interés o incluso ningún trabajo que realizar («hasta que se aburra y se vaya».
  • Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su puesto de trabajo.
  • Tratarle de una manera diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra él, con vistas a estigmatizarlo ante otros compañeros o jefes (excluirle, discriminarle, tratar su caso de forma diferente).
  • Ignorarle (hacerle el vacío) o excluirle, hablando sólo a una tercera persona presente, simulando su no existencia («ninguneándolo») o su no presencia física en la oficina, o en las reuniones a las que asiste («como si fuese invisible»).
  • Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
    Difamar a la víctima, extendiendo por la empresa u organización rumores maliciosos o calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su profesionalidad.
  • Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado por la víctima, negándose a evaluar periódicamente su trabajo.
  • Bloquear el desarrollo o la carrera profesional, limitando retrasando o entorpeciendo el acceso a promociones, cursos o seminarios de capacitación.
    Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o a elementos ajenos a él, como la casualidad, la suerte, la situación del mercado, etc.
  • Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc.
    Monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo con vistas a atacarle o a encontrarle faltas o formas de acusarle de algo.
  • Castigar duramente o impedir cualquier toma de decisión o iniciativa personal en el marco de sus responsabilidades y atribuciones.
  • Bloquear administrativamente a la persona, no dándole traslado, extraviando, retrasando, alterando o manipulando documentos o resoluciones que le afectan.
  • Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás trabajadores, caricaturizándolo o parodiándolo.
  • Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus documentos, armarios, cajones, etc.
  • Robar, destruir o sustraer elementos clave para su trabajo.
  • Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.
  • Animar a otros compañeros a participar en cualquiera de las acciones anteriores mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad.

Perfil habitual de la víctima:

  • Personas que tienen mayor probabilidad de ser envidiadas por sus características personales, sociales o familiares (por su éxito social, su buena fama, inteligencia, apariencia física).
  • El mobbing suele afectar a trabajadores perfectamente válidos y capaces, bien valorados y creativos. Muy frecuentemente se trata de adultos superdotados, de forma que suelen ser, paradójicamente, los mejores de la organización.
  • En otros casos se debe a haberse resistido la víctima a participar, colaborar o a "mirar a otro lado" mientras se producían "enjuagues", es decir, por aquello que conocen o han presenciado.
  • Otro perfil es el de aquellos que presentan un exceso de ingenuidad y buena fe y que no saben hacer frente desde el principio a aquellos que pretenden manipularlos o perjudicarlos.
  • También se elige a la víctima debido a su juventud, orientación sexual, ideología política, religión, procedencia geográfica, etc.
  • Es muy frecuente que se seleccione a las víctimas entre personas que presenten un factor de mayor vulnerabilidad personal, familiar o social (inmigrantes, discapacitados, enfermos, víctimas de violencia doméstica, mujeres u hombres atractivos...). En estos casos la posibilidad de hacer frente a los acosadores disminuye, viéndose facilitada la impunidad de éstos.

Las víctimas, pues, suelen ser personas con elevada ética, honradez y rectitud, así como con un alto sentido de la justicia. Personas con alguna característica que los distingue, como las ya apuntadas (jóvenes, mujeres, minorías...). Personas altamente capacitadas. Personas populares, líderes natos. Personas con una elevada capacidad empática, sensibilidad o comprensión del sufrimiento ajeno. Personas con situaciones personales o familiares altamente satisfactorias. Personas en situaciones de alta vulnerabilidad, etc.

Perfil del acosador:

El fin último del acosador es el asesinato psicológico de la víctima, y el motivo principal encubrir la propia mediocridad, todo ello debido al miedo y la inseguridad que experimentan los acosadores hacia sus propias carreras profesionales. De este modo se puede desviar la atención o desvirtuar las situaciones de riesgo para ellos, haciendo de las víctimas verdaderochivos expiatorios de las organizaciones.

La mera presencia de la víctima en el lugar de trabajo desencadena, debido a sus características diferenciales, una serie de reacciones inconscientes, causadas por los problemas psicológicos previos que presentan los hostigadores. En otras ocasiones, el temor procede de la amenaza que supone para éstos el conocimiento por parte de la víctima de situaciones irregulares, ilegales o de fraudes.

Los agentes tóxicos del acoso son en la mayoría de los casos los superiores o jefes, apoyados a menudo por esbirros o sicarios. También hay muchos acosadores entre los propios compañeros de la víctima, y se calcula que, en un 4% de casos, el mobbing es de tipo ascendente, es decir, del subordinado al superior.

Es frecuente la actuación de los acosadores en grupos o bandas de acoso, y los actos de hostigamiento suelen ser, como se ha visto, gritos, insultos, reprensiones constantes, humillaciones, falsas acusaciones, obstaculizaciones, bromitas, motes... Todo lo cual puede desembocar en el auténtico linchamiento psicológico de la víctima, que si es practicado entre todos los trabajadores es muy difícil de probar, por lo que el asesinato psicológico habrá resultado perfecto.

La exposición a estas conductas de hostigamiento reales y observables no es algo casual sino plenamente causal o intencional puesto que quien acosa intenta, con mayor o menor consciencia de ello, un daño o perjuicio para quien resulta ser el blanco de esos ataques, muy especialmente el amilanamiento y la quiebra de su resistencia psicológica a medio plazo. Todo proceso de acoso psicológico en el trabajo tiene como objetivo intimidar, reducir, aplanar, apocar, amedrentar y consumir emocional e intelectualmente a la víctima, con vistas a anularla, someterla o eliminarla de la organización, que es el medio a través del cual el acosador canaliza y satisface una serie de impulsos y tendencias psicopáticas.

No es infrecuente encontrar (aunque no es siempre el caso) que esa necesidad insaciable de agredir, controlar y destruir que suelen presentar los hostigadores, procede de una serie de tendencias psicopatológicas o de personalidades mórbidas o premórbidas. Estas psicopatías corresponden a autopromotores aberrantes, maquiavélicos, narcisistas o paranoides, que aprovechan la situación que les brindan los entornos más o menos turbulentos o desrregulados de las modernas organizaciones para cebarse sobre sus víctimas.

Con todo, los agresores abusan y se prevalen corrientemente de su posición de poder jerárquico formal, pero del mismo modo recurren a su poder de tipo informal (los poderes fácticos) dentro de la organización para remediar sus frustraciones a través de la violencia psicológica sobre otros, compensar sus complejos o dar rienda suelta a sus tendencias más agresivas y antisociales.

Profesiones más afectadas:

Son profesionales más frecuentemente afectados los funcionarios y el personal laboral contratado de las administraciones públicas (central, regional o local), los trabajadores de la enseñanza primaria, media o universitaria, informáticos, auditores, los trabajadores de la salud, cuidadores de guarderías y escuelas infantiles, personal de hostelería y turismo, personal de bancos e instituciones financieras, así como los miembros de organizaciones denominadas ideológicas (instituciones y organizaciones caritativas o religiosas, partidos políticos, sindicatos). En general, todo el sector de los servicios resulta afectado en mayor proporción.

Según la Plataforma contra la corrupción y el acoso en la universidad pública española, el acoso laboral en este ámbito es muy frecuente. La endogamia, el acoso y el caciquismo no es que sean frecuentes en la universidad española: son su modus vivendi habitual, afirma Guillem Bou, miembro fundador de esta plataforma.

La empresa France Télécom está siendo investigada por los numerosos suicidios registrados recientemente entre los trabajadores de esta empresa. La empresa, que quería reducir plantilla pero no podía despedir a muchos trabajadores por ser funcionarios, llevó a cabo una campaña de desmotivación de los mismos para conseguir que renunciaran voluntariamente a su trabajo. Se investiga si el estrés y depresión general que se generó fue tan grande que cuarenta y seis de los trabajadores afectados se suicidaron y otros quince lo intentaron.

Consecuencias psicológicas y laborales:

  • Lento deterioro de la confianza en sí misma y en sus capacidades profesionales por parte de la víctima.
  • Proceso de desvaloración personal.
  • Desarrollo de la culpabilidad en la víctima (la propia familia suele cuestionarla sobre su comportamiento).
  • Creencia de haber cometido verdaderamente errores, fallos o incumplimientos.
  • Somatización del conflicto: enfermedades físicas.
  • Insomnio, ansiedad, estrés, irritabilidad, hipervigilancia, fatiga, cambios de personalidad, problemas de relación con la pareja, depresión.
  • Inseguridad, torpeza, indecisión, conflictos con otras personas e incluso familiares.
  • Bajas laborales que el acosador suele aprovechar contra el trabajador.

Otras consecuencias:

  • Agresividad con la familia.
  • Aumento de la conflictividad con la familia.
  • Aumento de las enfermedades de los hijos y problemas escolares.
  • Retraimiento de la víctima con la familia y amigos.
  • Abandono de los amigos y rechazo por parte del entorno de la víctima, cansados de la "obsesión" con el problema laboral. «No te quejes, que nosotros no estamos mejor: el puteo va con el sueldo».
  • Falta de apoyo de los familiares ante los intentos de la víctima de hacer frente a la situación, legal o psicológicamente.
  • Estigmatización social en los sectores de actividad laboral próximos.

El desenlace habitual de la situación de acoso laboral suele significar la salida de la víctima de la organización de manera voluntaria o forzosa. Otras consecuencias pueden ser el traslado, o incluso el pase a situación de incapacidad permanente. La recuperación definitiva de la víctima suele durar años y, en casos extremos, no se recupera nunca la capacidad de trabajo.

«En muchos casos, el mobbing persiste incluso después de la salida de la víctima de la empresa, con informes negativos o calumniosos a futuros empleadores, eliminando así la empleabilidad externa de la víctima. Se trata de una especie de re-mobbing».

Fuente: Wikipedia


  • Incapacidad laboral permanente, trastornos psicológicos
  • La credibilidad en el testimonio de menores

El CBCA se aplica al contenido de la declaración y su propósito es determinar si su calidad y sus contenidos específicos son indicativos de una narración generada a partir de los registros de memoria o si son producto de al invención, la fantasía o la influencia de otra persona. Una vez obtenida la entrevista se hace un análisis de la entrevista a través de los criterios siguientes:

Contenidos generales:

1. Estructura lógica.
2. Producción desestructurada.
3. Cantidad de detalles específicos.

Contenidos específicos:

4. Adecuación contextual.
5. Descripción de las interacciones víctima-agresor.
6. Reproducciones conversacionales.
7. Complicaciones inesperadas.

Peculiariedades del contenido:

8. Detalles inusuales.
9. Detalles superfluos.
10. Detalles mal interpretados, pero descritos con exactitud.
11. Asociaciones externas relacionadas.
12. Detalles sobre estado mental del niño.
13. Detalles sobre estado mental del perpetrador.

Contenidos relacionados:

14. Correcciones espontáneas.
15. Admitir falta de memoria.
16. Plantear dudas sobre el propio testimonio.
17. Autodepreciaciones.
18. Perdón del autor del delito.

Elementos específicos de la agresión:

19. Detalles específicos de la agresión.

Los criterios son valorados con la presencia o ausencia del mismo.

Los resultados de la entrevista y los resultados obtenidos a partir de los criterios son valorados en función una lista de validez, la cual esta compuesta por cuatro categorías generales de información:

  • Características psicológicas.
  • Características de la entrevista.
  • Motivación para realizar acusaciones falsas.
  • Aspectos relacionados con la investigación.

Una vez aplicados los criterios del CBCA y la lista de validez, el resultado del análisis nos permite clasificar cualitativamente la declaración según cuatro categorías:

  • Creible
  • Probablemente
  • Indeterminado
  • Probablemente increíble
  • Increíble.

 

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Marcos Martín del Castillo - Psicólogo (Colegiado P1099)
Especialista en Psicología Clínica y Forense
Miembro de la Asociación de Peritos Judiciales de Canarias (Reg. Profesional 071)
Incluido en el listado de peritos judiciales del Iltmo. Colegio de Psicologia de Las Palmas (P1099)

C/ Francisco Gourie 18, oficina D, entreplanta, Triana (junto al pasadizo de los aparcamientos Triana)
35002 Las Palmas de Gran Canaria
Teléfonos: 928 332 477 y 664 271 243
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